lunes, 3 de mayo de 2010

La manzana de Adán y Eva

Es completamente cierto lo que afirma el Génesis: Dios expulsó del Paraíso a Adán y Eva por haber comido del fruto por el que discernirían entre el bien y del mal; o sea, por el fruto del conocimiento. ¡NO POR SEXO!
Desde sus inicios la Iglesia católica prohibió los libros científicos; se desmantelaban los laboratorios de investigación; se quemaban en la hoguera a los herejes que practicaran la disección de cadáveres, que permitía el conocimiento de la anatomía humana; y tal fue la opresión para retener el Poder que los investigadores que manifestaran teorías científicas en franca contradicción a los escritos bíblicos eran llevados a la cámaras de tortura; este fue el caso -entre tantos otros- del científico Galileo Galilei, quién perfeccionó el telescopio para sus observaciones astronómicas, y en 1.624 hizo público sus teorías sobre el Sol y la rotación de los planetas, en base al Sistema Planetario ya descrito por Copérnico. Galileo fue llevado a Roma ante los Tribunales de Inquisición, acusado por el Papa por actos “graves de Herejía”; sus libros fueron quemados, la condena fue leída en todas las universidades, y por instrucciones del Papa fue sentenciado a cadena perpetua.

En un intento desesperado por mantener a la población sumisa en la ignorancia y la manipulación religiosa, la Iglesia y la Monarquía, los máximos monopolizadores del PODER y sus beneficios, condenaban las ciencias y el conocimiento; y precisamente en estos dos aspectos, que son propios de la naturaleza humana, se fundamentaba la evolución pensante del estudiante, del científico, del escritor, en fin, de todo ser racional con una visión intelectual libre.

martes, 13 de abril de 2010

La capacidad adquisitiva

La cultura occidental trabajó arduamente para construir un argumento que justifique su afán de apropiación materialista.
Al ambicionar (Alma1) todos los bienes de la Tierra, tuvo que diseñar un argumento racional (Alma2) que lo contemplara.
Así, inventó un programa evolutivo, progresista, calificando a los pueblos naturales de cada región como inferiores, indignos de derechos y por lo tanto, sujetos de esclavitud.
Para evitar rebeliones airadas suplantó 'esclavitud' por 'hombre libre' con 'igualdad de oportunidades', aplastándolo bajo condiciones imposibles de satisfacer. Su principal recurso fue y es la "discriminación", luego la 'Ley fraudulenta' y, por supuesto, el dinero, la capacidad adquisitiva.

No sé qué sucederá en otros lugares, pero aquí en el Continente Americano, la chicana es el "dinero". Con dinero puedes destruir, robar, humillar, condenar, prostituir, romper, violar, contaminar, deteriorar, asesinar, profanar, burlar, defraudar...impunemente

martes, 22 de septiembre de 2009

La condición "humana"

Se es Homo Sapiens Sapiens, o sea, civilizado, en tanto se tributa.
Si el sujeto individual tributa se le reconoce un cierto rango de derecho a la libertad.
En las comunidades tribales se tributa al grupo mediante presas, trabajo y servicios.

Conocimiento y Privilegios

Las minorías se valieron de la apropiación de los CONOCIMIENTOS de la naturaleza para imponer su PODER.

Sometimiento y libertad

Para ser "humanos", "superiores", las personas ha de someterse a la Ley y el orden establecidos.
La religión asegura docilidad, temor, reverencia, obediencia y la observancia de normas sociales y morales. La religión es la policía y la escuela más barata.

Civilizar y coaccionar al pueblo

La religión tiene un doble fin, Civilizador y Político.
Para asegurar obediencia el Dios ha de ser reconocido y aceptado como propio.
El Dios es el que otorga la identidad. Y entonces, el Dios es el que ha de dictar la Ley.

Los pueblos designan a sus Dioses 'tutelares'

Civilizar implica lograr obediencia. En las ciudades Estados con producción intensiva el Templo es el organizador y recaudador; esto nadie lo discute ni lo pone en duda. Por esta razón, todo pueblo que aspira a organizarse como tal establece un templo. De hecho, para que quede muy en claro a quién se entregan los tributos el Templo ha de ser la representación sentimental de la Nación, y por lo tanto, estar consagrado con claridad a una Entidad bien definida y con perfil político identitario legal.
Los pueblos se consideran esclavizados o dominados cuando son obligados a tributar a un Dios que no es el suyo o elegido por ellos.